Piden entre dos y siete años de prisión para seis activistas contra la MAT

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El pasado 8 de enero hizo tres años de la Acción de Desobediencia y Resistencia contra la linea MAT (Muy Alta Tensión) llevada a cabo en Fellines (Girona). La acción -donde un joven se enterró bajo tierra- se llevó a cabo justo en el punto donde se tenía que levantar la Torre 66.

En medio de un fuerte dispositivo policial, durante las doce horas que duró el desalojo del joven embidonado, se produjeron varias cargas contra las personas que apoyaban la acción. Se vivieron momentos de tensión para evitar que maquinaria pesada de alto tonelaje, que hacía peligrar la vida del joven, pasara  sobre la zona donde estaba embidonado, bajo tierra. Todo ello acabó con numerosas manifestantes contusionadas, dos con el brazo roto, para defenderse de los golpes de porra.

Según citan en el comunicado, a raíz de esta acción, seis personas se enfrentan a un juicio por atentado a la autoridad, desórdenes públicos, coacciones, falta de lesiones, agresión a la autoridad y agresión a la autoridad con agravante. Se les reclama entre dos y siete años de prisión y una multa de 28.836 euros de responsabilidad civil.

La Plataforma “No a la MAT”, también denuncia el papel de las diferentes administraciones públicas que se han posicionado al lado del lobby eléctrico. El Estado español en 2012 declaró el proyecto “de utilidad pública” para neutralizar la oposición y allanar el camino a REE. Y también múltiples ayuntamientos y la propia Generalitat han sido cómplices, facilitando su ejecución y obviando el rechazo social que la MAT ha generado todo el territorio.

Del mismo modo la denuncia se hace extensible al modo en el que se realizaron las identificaciones de las seis personas, ya que -según la plataforma- ninguna de estas personas fueron identificadas in-situ, si no que fueron reconocidas y señaladas a posteriori por las brigadas de información.

Movimiento No a la MAT

La oposición a esta infraestructura no comenzó aquí. Se inició hace más de 15 años con la aprobación inicial del proyecto, que provocó una fuerte oposición popular. Se crearon asambleas, plataformas, y se llevaron a cabo múltiples iniciativas como grandes movilizaciones, acciones directas de desobediencia o denuncias por la vía administrativa, entre otros.

La premisa básica de las reivindicaciones siempre ha sido de oposición a la MAT y el modelo energético que representa, con la reivindicación de que “no la queremos, ni aquí ni en ninguna parte”, pero tampoco “ni aérea ni enterrada”. Es una lucha que va más allá de la línea en sí, y que se rebela contra el modelo energético y económico que las grandes empresas del oligopolio, con el apoyo de la UE, los estados y los gobiernos regionales,  imponen constantemente.

Desde la campaña “Judici de Molt Alta Tensió” se oponen al modelo energético centralizado y fósil que representa la MAT porque es insostenible y antidemocrático. Hay que tener en cuenta que este modelo es la consecuencia de un sistema económico, el capitalismo, devorador de recursos naturales y humanos para el beneficio de las élites.

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