Mujeres palestinas: la violencia silenciada

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La organización española Alianza por la Solidaridad, que lleva 23 años de presencia en los territorios ocupados en Palestina, revela en el informe “Mujeres de Palestina: la violencia silenciada” los impactos de género que supone la ocupación y el bloqueo por parte del Ejército de Israel para más de dos millones de mujeres, justo cuando se cumple el 50 aniversario de la ocupación, que comenzó el 5 de junio de 1967. Más de 10.000 mujeres han sido detenidas o retenidas por militares israelíes y la mayoría sufrieron torturas y malos tratos.

La investigación pone de manifiesto, a través de los testimonios de mujeres palestinas y la recogida de datos, que las mujeres no se enfrentan a una sola violación de sus derechos fundamentales, sino que, en la mayoría de los casos, se trata de una combinación de violaciones que están interrelacionadas. Para su realización se organizaron 7 grupos focales, 16 entrevistas en profundidad con mujeres y jóvenes y otras 11 entrevistas en profundidad con informantes clave de la comunidad (líderes feministas, organizaciones de derechos de las mujeres, agencias de medios, activistas, etcétera). Se ha realizado entre abril y marzo de este año.

El análisis se centra en las consecuencias sobre las mujeres de los ataques bélicos, la demolición de viviendas, el desplazamiento, el encarcelamiento, la tortura, la violencia de los colonos de los asentamientos, las restricciones a los desplazamientos y los viajes, las dificultades en el acceso a servicios tan fundamentales como la salud o la educación, la pérdida de seres queridos, el asesinato de niñas, la confiscación de tierras y la destrucción de instalaciones económicas.

Violencias añadidas

Alianza por la Solidaridad y sus socias Action Aid y la Asociación para la Cultura y el Pensamiento Libre de Gaza, documentan desde una perspectiva de género las injusticias y opresiones sufridas por las mujeres y sus familias y ponen de relieve el profundo fracaso de los gobiernos internacionales en cumplir con sus obligaciones en relación con la ocupación israelí. “Cuando se habla del conflicto en Palestina siempre se trata desde la visión general de la violencia de una guerra, pero hasta ahora han permanecido ocultas las violencias añadidas que sufren las mujeres palestinas por el hecho de serlo, y cómo sus aspiraciones de lograr avanzar en la sociedad y ocupar un papel igualitario pasan a un segundo o tercer plano…cómo sus carreras profesionales se han truncado, o han tenido que enfrentarse a la destrucción de su casa, o aumenta la violencia dentro de su propio hogar contra ellas…”, explica Cristina Muñoz, coordinadora de Acción Humanitaria de Alianza, que ha vivido en Oriente Próximo durante varios años y ha coordinado la investigación.

“Mujeres palestinas: la violencia silenciada” ofrece algunos datos sobre estos impactos, como que solamente en marzo de 2017, 65 mujeres palestinas han sido detenidas en centros de detención israelíes; que ha aumentado la tasa de matrimonios tempranos (casi el 25% de las palestinas se casa antes de los 18 años); que un tercio de las que tienen estudios superiores están en desempleo, frente al 1,2% de las que no tienen formación, debido a las dificultades para su desarrollo profesional en el territorio ocupado; o que la tasa de desempleo femenino entre las jóvenes es del 73,3%, frente al 55,2% de los hombres porque se les expulsa del mercado laboral.

La ocupación limita la libertad

A ello se suma el drama de las demoliciones: sólo en 2016, 1.093 casas e infraestructuras de la denominada Área C y Jerusalén Este fueron destruidas o confiscadas, dejando 12.500 demoliciones pendientes; y los problemas que encuentran las refugiadas palestinas que viven fuera de Palestina cuando quieren compartir su vida con palestinos que viven en zonas ocupadas o bajo el bloqueo: si se casan, no tienen el estatus de ciudadanía y para Israel son consideradas como residentes ilegales, impidiendo su libre circulación. Desde que, en el año 2000, Israel congeló el proceso de unificación familiar, la Autoridad Nacional Palestina ha acumulado más de 120.000 solicitudes, si bien el número real puede ser mucho mayor, que no han podido ser procesadas. Todavía a día de hoy Israel tiene el control total de las fronteras y de la documentación de la ciudadanía palestina y no aplica un código de estatus civil sino religioso en su organización de las familias donde la mujer se entiende supeditada a la custodia de un hombre.

Las mujeres en las entrevistas fueron muy claras al identificar la ocupación como el principal imperativo que influye en sus vidas. La realidad de la ocupación es confinante, lo que limita su libertad de movimiento más de lo que lo estaba antes.

El clima general de inseguridad se convierte en un caldo de cultivo para un mayor conservadurismo y, por lo tanto, hay mayores imposiciones sobre las libertades y derechos de las mujeres. No obstante, lo que más denuncian son las violaciones directas de los derechos humanos básicos como el derecho a la vida, la seguridad, la vivienda, la familia, la circulación y la educación y salud básica.

La investigación refleja que las mujeres palestinas no son un grupo homogéneo. El impacto de la ocupación en cada una depende de sus antecedentes, clase social, región, edad y educación y también de la preparación emocional y psicológica personal de cada una, además de las condiciones familiares y comunitarias circundantes, incluido su sistema de apoyo dentro de la familia. Su repuesta a las violaciones de la ocupación también depende de estos factores.

Respecto al funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil y el apoyo internacional, en general son muy críticas respecto al desempeño de todas estas instituciones, ya que se sienten olvidadas. Por ello, demandan cambios y mejoras generales en las vidas de la población palestina en general y de las mujeres en particular porque saben que sus esfuerzos individuales o de grupos pequeños no se transforman en derechos y oportunidades colectivas.

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