Eduardo Garzón: Si tenemos dinero para rescatar bancos y para corruptores, tenemos también dinero para crear empleo.

Según el artículo 15.3 de nuestro Estatuto de Trabajadores el contrato indefinido debería ser la norma, y el temporal la excepción.

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Eduardo Garzón Espinosa (Logroño, 1988) es Licenciado en Economía y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Málaga. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC y colaborador asiduo de diarios como La Marea, El Diario, Andaluces Diario… Desde linea36.com le entrevistamos para conocer la propuesta de “Trabajo Garantizado“, una de las propuestas firmes de Unidad Popular.

Uno de los puntos en el que se apoya  el Trabajo Garantizado es el cuidado de mayores, personas dependientes, hijos… tareas que, salvo ciertos casos, hasta ahora no eran remuneradas y que siempre ha recaído en la mujer ¿Cómo se llevaría a cabo este punto sin tener el peligro de que estas tareas sigan siendo únicamente de la mujer?

Trasladando la responsabilidad de estos cuidados desde la esfera privada a la pública, logrando con ello que pueda dejar de ser una responsabilidad individual de aquella persona a la que le “haya tocado” (normalmente mujer) y pueda ser también una responsabilidad colectiva (donde se pueda repartir solidariamente entre hombres y mujeres). Porque cuidar a niños, adultos dependientes, enfermos y ancianos no sólo debe ser una preocupación de sus familiares, sino de toda la sociedad. Por ejemplo, en las nuevas escuelas infantiles y centros de residencia se podría establecer un cupo similar para trabajadores y trabajadores, logrando así que no se feminizaran estos cuidados.

El cuidado de montes y espacios verdes es otro de los puntos que trata el Trabajo Garantizado, estas tareas cada vez más recaen en empresas donde se premia el interés privado por encima de la conservación. ¿Con el trabajo garantizado estaríamos hablando de una verdadera apuesta pública por nuestro medio ambiente?

Por supuesto. Recuérdese que las únicas organizaciones que pueden disponer de trabajadores garantizados son las que no tienen ánimo de lucro (ayuntamientos, fundaciones sin ánimo de lucro, ONGs, asociaciones, etc). Se trata de fortalecer y crear actividades de cuidado medioambiental desde el punto de vista social y ecológico, y nunca desde el de rentabilidad económica. Hoy día hay multitud de colectivos que tienen muy claro qué hay que hacer para respetar los equilibrios biofísicos de los ecosistemas, pero lo que suelen necesitar son recursos y mano de obra, y esto es lo que pretende cubrir el Trabajo Garantizado.

Uno de los objetivos es apoyar a las pymes ante las grandes superficies, inyectar en la sociedad flujo monetario para que las pymes sean las grandes beneficiarias, pero como se asegura que ese dinero va a acabar en las pymes y no en las multinacionales creando así una economía local y sostenible.

Por un lado, las actividades llevadas a cabo en el Trabajo Garantizado requieren insumos de materiales y recursos. Se establece la priorización de que esas compras se realicen a nivel local y preferiblemente a pymes y autónomos para estimular el tejido local. Por otro lado, las personas que emigran a ciudades más grandes son personas que dejan de consumir en los comercios y tiendas de su localidad de origen. Con el Trabajo Garantizado se pretende luchar contra la desertización que sufren muchos pueblos (especialmente los rurales) puesto que los programas son impulsados desde las localidades y las actividades a realizar se centran en ellas.  Por último, el Trabajo Garantizado incrementa la capacidad adquisitiva de la población, y parte de esos recursos acabarán en las pymes y autónomos. Lograr que esa proporción sea mayor que la que hoy día hay es ya un objetivo que ha de perseguirse con otro tipo de políticas (ayudas a pymes y autónomos, incremento de impuestos a grandes empresas y grandes superficies, etc), no con el Trabajo Garantizado.

Para llevar a cabo este programa, donde se pretende reforzar actividades económicas y sociales como educación pública, sanidad pública, espacios culturales, dependencia, energías renovables…., hace falta una financiación  o inversión  económica. ¿De dónde saldrá esta inversión económica?

La inversión neta del primer año no llega al 1% del PIB. La inversión neta total no superaría el 4% del PIB. Multitud de estudios demuestran que la inversión neta en otras economías sería mucho inferior (porque tienen tasas de paro inferiores). Ya nos hemos gastado oficialmente más de 6 puntos porcentuales del PIB en rescatar a la banca, y cada año perdemos casi 5 puntos porcentuales del PIB por corrupción política según la CMNC. Si tenemos dinero para rescatar bancos y para corruptores, tenemos también dinero para crear empleo y generar servicios económicos, sociales y ecológicos. Nuestra idea es que nos acerquemos al nivel de la recaudación europea, que alcanza 9 puntos porcentuales del PIB más que España. Con una profunda reforma fiscal (en la cual se combatiese firmemente la lucha contra el fraude fiscal de las grandes empresas y fortunas, se reformaran algunos impuestos como el IS o el IRPF, y se crearan nuevas figuras como la tasa Tobin o el impuesto sobre la riqueza) podríamos recaudar en torno a 6 puntos porcentuales del PIB cada año. Y como último recurso, por si todo ello fallase –cosa improbable-, podríamos recurrir al endeudamiento. Nos hemos endeudado para muchas cosas inútiles, ¿por qué no hacerlo para crear empleo y riqueza?

Otro de los sectores más débiles es el de las personas con discapacidad funcional  por debajo del 65% y sin ayudas que no encuentran trabajo o incluso son contratados con un aprovechamiento de la empresa. ¿Cómo se plantea un trabajo seguro y de calidad para estas personas?

De la misma forma que se plantea para el resto de personas: adecuando las actividades en cuestión a las capacidades de cada persona. Si los ocupados necesitan mayor formación o mayor preparación, se les otorga. En la jornada laboral del Trabajo Garantizado está reservado el 12,5% de las horas para formación. Hoy día hay muchas actividades por realizar para que podamos vivir mejor; si una persona puede y quiere trabajar, lo podrá hacer desde el marco del Trabajo Garantizado, aunque tenga una discapacidad funcional por debajo del 65%.

La economía sumergida es un problema que está arraigado en este país, algunos por simple evasión de impuestos, otros por carecer de contrato, por “buscarse la vida” o no poder pagar cuota de autónomo… Con las medidas que propone el Trabajo Garantizado crees que esto se solucionaría a corto plazo.

No se solucionaría, pero sí se aliviaría. Hay personas que no están con el agua al cuello y sin embargo se mantienen en la economía sumergida, para no pagar impuestos, por ejemplo. A esas personas el Trabajo Garantizado no les afecta (pero sí mayor investigación fiscal y laboral). En cambio, muchas de las personas que defraudan por necesidad tendrían un incentivo a abandonar su actividad fraudulenta al existir una alternativa laboral que les otorga derechos que ahora no tienen (permiso de vacaciones, derecho al desempleo, derecho a la jubilación, permiso por enfermedad, etc). Además, hay algunas actividades de la economía sumergida que incluso florecerían porque se realizarían desde el Trabajo Garantizado, como el cuidado a niños.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos día a día es el trabajo temporal promovido a través de las ETT’s así como los contratos fraudulentos. En vuestra propuesta se habla claro de luchar contra las ETT’s y los contratos fraudulentos, pero…. ¿Cómo?

Es muy sencillo: prohibiendo las Empresas de Trabajo Temporal, controlando estrictamente las empresas de servicios que actúan de facto como ETTs, e incrementando y dotando de más recursos a la inspección laboral. Según el artículo 15.3 de nuestro Estatuto de Trabajadores el contrato indefinido debería ser la norma, y el temporal la excepción. Si el 26% de todos los contratos son temporales quiere decir que algo pasa: se están celebrando muchos contratos en fraude. Por lo tanto, lo que hay que hacer es perseguirlos y hacer que se cumpla la ley.

Continuamente no paramos de leer en la prensa continuos ERES, despidos improcedentes… En muchos casos esto carece de fundamento y es solo una artimaña para ahorrarse indemnizaciones o crear puestos de trabajo precarios, con vuestra propuesta de Trabajo Garantizado ¿se garantiza que los despidos solo serán por causa grave?

Por supuesto, pero no sólo en el marco del TG, sino que nuestra propuesta va mucho más allá: un nuevo Estatuto del Trabajo en el que no exista el despido sin causa. Se trataría de recuperar el principio de causalidad en los despidos disciplinarios: el despido disciplinario o es procedente, por incumplimiento grave y culpables del trabajador, o es nulo. Por decisión judicial basada en situaciones excepcionales podría reconocerse la opción entre indemnización o readmisión al trabajador.

La propuesta de Trabajo Garantizado ha tenido muchas críticas, sobre todo desde el sector más defensivo de la Renta Básica que lo tachan de control absoluto del estado sobre sus trabajadores o ciudadanos.

Quien sostenga eso es que no se ha leído bien nuestra propuesta. El Estado se limita a, por un lado financiar la remuneración de los puestos de trabajo, y por otro a servir de estructura institucional para que la gente decida cuáles son las necesidades a cubrir en su territorio. La identificación de actividades corresponde a la sociedad civil: cualquier vecino y vecina, ya sea a título individual o colectivo, puede intervenir en el espacio de decisión para proponer actividades que redundarán en beneficio económico, social o ecológico de su comunidad. Ejemplos: una fundación sin ánimo de lucro como Goteo podría ir a solicitar trabajadores para su proyecto; una ONG dedicada a cuidar a enfermos terminales podría solicitar más enfermeros, médicos, psicólogos, etc. Los proyectos propuestos se debaten democráticamente y de forma transparente. Si se aceptan, se llevan a cabo. No decide el Estado, decide la gente desde abajo que es quien mejor conoce las necesidades de su localidad. El Estado se limita a financiar y facilitar la aplicación de los proyectos.